viernes

Un señor

Había una vez un señor que tenía urgencia por llegar a un lugar. Siempre iba muy apurado y con el ceño fruncido, y muchas veces se chocaba con cosas y personas que andaban por el camino. Este señor estaba apuradísimo, y llevaba un enorme equipaje que parecía no pesarle nada. De hecho tenía adosado a la espalda un portaequipaje de esos de auto, lleno de maletas y maletines, y bolsas y bolsitas y cajas y cajitas. Parecía una tortuga, sólo que muy pero muy veloz.
Un día lo paró un semáforo.
"¡Detengasé"! Le dijo calmadamente, pero con mucha decisión, abriendo muy grande su tercer ojo rojo.
"Estoy realmente muy apurado" Contestó el señor.
"A mí eso no me importa mucho. Tiene que quedarse acá un ratito"
"Pero, usted no entiende, estoy realmente MUY apurado. Llevo prisa, ve?" y señalaba su portaequipaje, "Mucha prisa"
"¿Y se puede saber a dónde va con tanta prisa?"
Ahí se hizo un silencio infinito, gordo, absoluto. El señor miraba la tierra bajo sus zapatos, y el cielo sobre su sombrero, y decía "MMM...SSSS....RRRR" y otras consonantes del estilo.
El semáforo cerró su ojo rojo y abrió el amarillo. "¿Y?"
"Es que no... nunca... es la primera vez que alguien me hace esta pregunta. Creo que no lo sé. No sé a dónde voy"
"¿Y no tiene una tarjeta de invitación, o la dirección anotada en algún papelito?" "No, creo que no."
El semáforo cerró su ojo amarillo, y abrió su ojo verde. Se inclinó sobre la cabeza del Señor y examinó cuidadosamente el equipaje. "Entonces, debo decirle que usted no lleva prisa. Usted lleva otra cosa. Y como no sabe bien a dónde la lleva, yo le sugiero que vaya más despacito. De esa manera usted tendrá la oportunidad de observar el camino. Y así, alguien o algo, que está esperando eso que usted lleva, le va a hacer señas de que se arrime, y entonces usted sabrá que ha llegado a donde tenía que ir. Ahora vaya. Vaya nomás. Ya pasó el ratito"
Y el señor se puso en marcha nuevamente, con los ojos bien abiertos y la mirada despierta, a paso de tortuga, dejando que el paisaje le entrara por abajo del sombrero.

jueves

La distancia es una señora que trabaja en la oficina de correos.