había una vez una hormiga desempleada.
ay, pobrecita de ella, tan pequeña y tan sin nada para hacer.
andaba con una valijita al lomo, tirando currículums por todos lados.
"hormiga negra, gran transportadora de hojitas. se hacen changas a pedido"
pero parece que eran tiempos grises en la ciudad
tiempos de no picnics, de frío y llovizna
malos tiempos para una hormiga desempleada y sin bufanda.
entonces desesperó.
en su desesperanza gritó muy fuerte -todo lo fuerte que pudo-
y su grito sonó como un chasquido
"mchuik"
así sonó.
y alguien que escuchó ese grito
se dio vuelta pensando que le habían tirado un beso
"ése? sí, ése -pensó- que justo me gustaba!"
y le devolvió el beso a ése (amor).
así consiguió trabajo la hormiga
de transportadora de besos.
también hace horas extras
hormigueando en los labios de los que se extrañan.
fin
sábado
Suscribirse a:
Entradas (Atom)